¡Rugido, Rock y Reencuentros! Éxito Total en la Jornada Motera del Motoclub Mineros.

Puertollano se tiñó de cuero y gasolina el pasado 21 de febrero de 2026. El Motoclub Mineros Puertollano volvió a dejar claro que, cuando se trata de organizar una jornada de convivencia, juegan en otra liga. Alrededor de un centenar de entusiastas de toda la provincia de Ciudad Real y de otras de alrededor, se citaron para lo que prometía ser —y fue— un día épico sobre dos ruedas

Desayuno de campeones: Gasolina para el cuerpo
La mañana arrancó como mandan los cánones: con energía de la buena. Nada de barritas de cereales; aquí empezamos con barra libre de churros con chocolate (y café para os cafeteros) a raudales para los que necesitaban despejar las ideas. Fue el «chute» dulce necesario para calentar motores y preparar el cuerpo para los kilómetros que teníamos por delante.
Ruta por el corazón de Ciudad Real: Curvas y hermandad
Había ganas, muchas ganas. Poco a poco, el punto de encuentro se convirtió en un mar de chalecos, cascos y ese murmullo de escapes que tanto nos gusta.
Con el rugido de los motores marcando el compás, la columna de motos se puso en marcha. La ruta nos llevó por los paisajes más emblemáticos de nuestra provincia, donde el compañerismo fue el verdadero GPS del grupo:
- Seguridad ante todo: Un ritmo perfecto para disfrutar del paisaje.
- Ni un paso atrás: No hubo curva sin un saludo ni tramo donde alguien se quedara solo.
- Pura esencia: Al final, la carretera fue la excusa perfecta para rodar con los de siempre y conocer a caras nuevas. ¡Regresamos todos con la sonrisa puesta bajo el casco!
Gastronomía, Rock & Roll y el «Plato Estrella»
Tras aparcar las máquinas, la fiesta se trasladó a la mesa. Las caras de satisfacción lo decían todo: el hambre apretaba y la organización no falló.
Servimos nuestro ya legendario pollo al limón. Y no es por echarnos flores, pero ¡voló de los platos! Fue el combustible ideal para lo que venía después, porque la tarde prometía curvas… pero esta vez musicales.
El grupo local tomó el escenario y no dejó títere con cabeza. Con un repertorio de clásicos del rock, el rugido de las guitarras sustituyó al de los motores, haciendo que el cansancio desapareciera por arte de magia. ¡Una auténtica pasada!
¡Wild Pigs en directo!
El momento más emotivo: Homenaje a «Motos Antonio»
Entre acorde y acorde, hicimos una pausa necesaria para el corazón. Con toda la familia motera reunida, entregamos una placa conmemorativa a nuestro amigo y socio Pedro Mora.
Este reconocimiento es un «gracias» gigante a la dedicación del negocio que fundó su padre, «Motos Antonio», un templo de las dos ruedas en Puertollano. Pedro y sus hermanas, Pili y Graci, han mantenido esa llama encendida hasta el final, siendo un pilar fundamental y un apoyo incondicional para este Motoclub. ¡Va por vosotros!
Sorteos, risas y… ¡hasta que el cuerpo aguante!
¿Qué es una jornada motera sin sus sorteos? Tras el concierto, repartimos artículos moteros entre los asistentes. Hubo nervios, piques sanos y algunos afortunados que se llevaron a casa accesorios que les vinieron de perlas.
Pero la cosa no acabó ahí. Con los premios entregados, la noche se alargó entre música, baile y brindis hasta la madrugada. El ambiente de hermandad fue increíble; nadie quería que se acabase el día.
Palabra de Minero
«Ha sido una jornada espectacular. Ver a ese centenar de compañeros rodando juntos y disfrutando del buen ambiente que caracteriza al Motoclub Mineros es nuestra mayor satisfacción», comentaba un miembro de la directiva al cierre del evento.
¡Gracias a todos por venir! Las dos ruedas fueron la excusa, pero vuestro buen rollo fue el verdadero protagonista. ¡Ya estamos contando los días para la próxima!




































































































































































